Dudas y más dudas: quiero emprender, pero ¿por dónde empiezo?

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La ilusión, la pasión y la energía son sensaciones que muchos emprendedores experimentan cuando tienen una idea o un proyecto que quieren desarrollar. Es un rasgo típico de cualquier emprendedor junto con una sed de información, de formación y de movimiento. Todo eso que puede parecer muy activo en principio se contrapone con todo lo que nos limita, nuestras dudas, nuestra incertidumbre, nuestra ignorancia, nuestros miedos y nuestros obstáculos (cada uno los suyos. . .)

De ese “choque” de emociones, percepciones y sensaciones se deduce o extrae lo que hagamos, lo que no vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer. Vamos a suponer que ya hemos tomado la decisión (o casi) de emprender nuestro propio negocio, de convertir una idea, una pasión, un propósito. . .en un lucrativo negocio que nos permita vivir el estilo de vida que deseamos. También vamos a suponer que hemos decidido también en qué sector vamos a ofrecer nuestro producto o servicio. Y ahora viene la gran pregunta: ¿Y ahora qué? ¿Cuál es el primer paso que tengo que dar? ¿Qué necesito? ¿Qué hago? ¿Cómo lo hago?

No te preocupes, todo tiene solución y le pasa a millones de emprendedores que están en la misma situación que tu. A veces nos parece que estamos solos en el mundo, que todo nos pasa a nosotros, que somos un imán de dudas, problemas y demás, pero cuando levantas un poco la cabeza, te mueves y te abres al mundo ves la cantidad de personas que están en una situación parecida a la tuya (no consuela, pero sabes que no eres un bicho raro).

Hay muchas cosas que necesitarías saber, otras que sería conveniente y otras que a lo mejor te irían bien, pero lo que sí tienes que saber es que cada persona es única, lo cual hace único su proyecto y sus necesidades. Por ese motivo, la preparación para tu negocio tienes que diseñarla y hacerla tú, aunque de todas formas, hay rasgos comunes y pasos que puedes tomar como referencia.
Vamos a estructurar los pasos a seguir para que tengas seguridad en ti misma, en lo que haces y en tu proyecto.
Para empezar te preguntaras si estás preparado para emprender tu negocio:

1.      ¿Porque quiero emprender? ¿Qué es lo que quiero realmente?

Empecemos por ahí. Cuando respondas esa pregunta, tendrás  la razón principal (o razones, aunque siempre hay una más importante que las demás) por la que quieres hacerlo. Tendrás tu motivación, el motor que te hará superar los obstáculos que encuentres porqué debe ser más fuerte que todo lo demás. Las razones pueden ser de diferentes tipos, pero se podrían englobar en: sentirte mejor contigo misma, sentirte más realizada, conseguir más libertad, conseguir más ingresos para ser más independiente, para irte de vacaciones con tu familia, pagarles mejor formación a tus hijos y a ti, viajar con tu pareja, vivir de lo que te gusta, en definitiva, vivir el estilo de vida que deseas.

2.      ¿Estoy preparado?

Nadie puede saberlo excepto tú. Nunca considerarás que estas suficientemente preparada (aunque lo estés, créeme) Deberás tener en cuenta todo lo que necesitas para sentir que tienes lo mínimo. Para eso, desde mi experiencia, tienes que diferenciar y preparar tanto la parte interna como la parte externa. Y te voy a decir más, si no trabajas la parte interna, tus creencias, tus miedos y lo que te impide actuar, no importa que sepas mucho sobre planes de marketing, servicios, ventas o estrategias, no conseguirás los resultados deseados.

Lo primero que debes responder es:
a.      ¿Me conozco? Realmente se cuáles son mis fortalezas, mis debilidades, mis oportunidades, lo que necesito trabajar, lo que me detiene, qué hace que no obtenga resultados. . . hasta que no hayas trabajado ésta parte no pases a las siguientes.
b.      ¿Conozco mi cliente / producto /mercado? Para ofrecer un servicio o producto que sea rentable tiene que responder a una necesidad o problema que tiene tu cliente y que le ayudarás a solucionar, así que necesitas definir muy bien quien es tu cliente ideal para saber cómo piensa, cómo siente, qué hace, por donde se mueve, qué busca, que le impide conciliar el sueño, que desea, que anhela. . .y qué problema tiene. Tu producto o servicio debe cumplir esa misión, así que si no lo conoces bien no podrás darles una solución que les ayude a solventarlo. ¿Por qué tendrían que comprarte a ti? Para eso tienes que conocer la competencia, qué ofrece y cómo lo ofrece y que tu oferta tenga un valor añadido que te diferencie de los demás.

3.      Parte interna

De hecho tanto la parte interna como externa se engloba en el punto anterior, pero vamos a desglosarlo. Todos los puntos son importantes, pero por mucha información que encuentres, tu parte interna es parte de ti, siempre te acompaña y condiciona todo lo que hagas y como consecuencia todos tus resultados. Ya hemos hablado muchas veces de tus creencias, tus emociones y tus hábitos, pero es que es la base y la diferencia entre un negocio rentable de éxito que te permite llevar la vida que quieres o un negocio que montaras con mucha ilusión pero que tarde o temprano surgirán problemas que no sabrás gestionar. Y sorpresas vienen siempre. . .

a.      Objeciones. Siempre tienes objeciones que se derivan de tus miedos, de falta de autoestima, de no creer en ti, de tus pensamientos, de malos hábitos. . . y que muchas veces tendemos a justificar con factores externos por no saber o por no querer ver o porque nos duele demasiado solucionar esa objeción. Es normal tener un montón de ellas, antes, durante y después, así que bienvenida al club, solo tienes que identificarlas y gestionarlas (si nadie las tuviera, yo no tendría tantas clientas ;-) )

b.      Compromiso y responsabilidad. Una vez sabes lo que te impide avanzar o al menos avanzar como te gustaría, ya depende de la responsabilidad y el compromiso que adquieras contigo misma. Tienes que ser sincera y si quieres alcanzarlo tienes que perseverar hasta conseguirlo. Sino nunca sabrás de lo que eres capaz de conseguir y eso te generará frustración.

4.      Parte externa

Esta parte es la que más nos preocupa, porque es más visible y es a la que la gente dedica más tiempo y recursos. Es importante formarse en todas las áreas que crees que necesitas, marketing, ventas, o la formación referente a tu campo. Es necesario recabar toda la información que podamos aprovechar, pero ten cuidado, porque un exceso de información crea confusión. Así que haz una lista de todas las cosas que crees deberías saber y conocer y organízala por prioridades. Te ayudará a saber que es imprescindible, que es lo conveniente y que es lo que no pasa nada si no sabes. Recuerda: ¡no puedes saber de todo!

a.      Planificación. Se te acumula el trabajo. Tienes un montón de temas por conocer, aprender y hacer, así que es básica una buena planificación y trabajar por objetivos. Siempre te aseguras de conseguirlos y te hacen ser más eficiente. Planifica qué quieres ganar y en qué plazo. Ese plazo divídelo en diferentes metas y asocia cada meta con una etapa. Para cada meta a más corto plazo haz una lista de todo lo que debes hacer para llegar a tu objetivo y entonces sabrás qué necesitas hacer, cómo tienes que hacerlo y qué debes aprender para poder hacerlo. Te será mucho más fácil.

5.      ¿Tengo ayuda?

Aquí hablaremos de todo tipo de ayuda. Una ayuda más material seria la tangible, los recursos de que dispones, lo que te hace falta, el dinero. . . tienes que tener muy claro empezar con lo realmente imprescindible y ya irás haciendo cambios, lo que importa es que tomes acción con lo que tengas, aunque te iría bien que fuera lo necesario para poder arrancar sin preocuparte en ingresar durante un tiempo. El emprendimiento por necesidad no suele durar mucho, pues esa misma necesidad hace que no podamos tomar las decisiones correctas en torno a nuestro negocio.

La ayuda más espiritual se refiere al apoyo de los que te rodean o de los profesionales que quieras contratar o de los grupos a los que pertenezcas. El apoyo de los más cercanos ayuda mucho, sobre todo en momentos bajos, aunque puedes conseguir también apoyo de gente que se encuentra en la misma situación que tú, emprendedores con ganas, ilusiones, pasión, ideas y que quieran compartir con los demás sus proyectos. Busca grupos donde vivas o por internet que puedan ayudarte y motivarte.

Aunque la ayuda que sin duda hará que identifiques y venzas tus limitaciones, que te acompañará durante todo el camino, que te dará seguridad de que haces lo correcto, ahorrándote tiempo, esfuerzo y dinero en pruebas y errores es la ayuda de alguien que esté donde tú quieras estar. Un mentor puede marcar la diferencia entre “voy a probar a ver qué pasa. . .” o “tengo un negocio propio y rentable que me permite vivir como deseo”. Puede que seas escéptica o que dudes, es normal, no te fías de tener resultados, hay mucha gente en el mercado. . .pero puedes empezar por hacer alguna formación, tener una sesión estratégica gratuita y ver si confías en que esa persona te puede ayudar. La base del éxito en una relación con un mentor es la confianza. Te lo digo por experiencia, y para mi la diferencia fue de tener una pasión de la que quería vivir a que mi negocio tuviera ingresos reales.

6.      Aprende a ser empresario

Tienes que tener en cuenta que ser emprendedor y empresario son dos cosas distintas. Puedes ser una de las dos, o la dos a la vez, pero no es lo mismo. Más que de emprendedora o empresaria vamos a hablar de mentalidad emprendedora y mentalidad empresaria. Ya puedes adivinar que lo ideal es combinar ambas para tener más posibilidades de éxito, sino nos quedaremos cojas por un lado. Un emprendedor tiene una idea, la modela y la plasma en un proyecto. Es el motor del proyecto, la motivación, está lleno de energía, pasión y dedicación, es como su bebé. Tiene que saber sobre su producto y el campo al que se dedica, para poder iniciar el negocio. Pero normalmente no le interesan ni la productividad, ni los números, ni los planes. Está enamorada de su producto y cree que a los demás les pasará lo mismo.

El emprendedor piensa en tener su propio trabajo, en tocar trabajar los aspectos que cree necesarios sin delegar, ni subcontratar, él es la empresa. La mentalidad empresaria es más global, necesita de una estructura que cubra todos los aspectos del negocio, pensando en la máxima rentabilidad económica y en los objetivos que se haya marcado. Una empresa va más allá del mero producto, aunque se base en él. Así que debes decidir qué tipo de empresa quieres, hasta dónde te planteas llegar y distribuir tus recursos y sobretodo tu tiempo para que te permita que además de que tu negocio sea rentable, puedas disfrutarlo al tiempo que disfrutas de tu familia y tienes tiempo para ti. Céntrate y enfócate en lo realmente importante.

7.      No te enamores de tu proyecto

Ese es un error que cometen muchos emprendedores. Te gusta tanto lo que haces que crees que es imposible que la gente no pierda la cabeza para adquirir tu producto o servicio de inmediato. Tienes que realmente estudiar la rentabilidad que tiene y tener la flexibilidad de adaptarlo a las necesidades del cliente. Recuerda: el cliente es el que decide qué quiere y qué necesita y tu producto tiene que solucionar su problema o aportarle bienestar de algún modo. Hacer las cosas con pasión y tener pasión por lo que haces es fundamental, pero no debes perder de vista que si lo que tienes es un negocio, tienes que VENDER y tienes que obtener resultados que se ajusten a tus objetivos.

Hay muchos modelos de negocio, debes elegir el que más se ajuste a tus necesidades y a tus deseos. El modelo de negocio tiene que incluir qué tipo de negocio quieres tener, online, offline, mezcla de ambos, cuántas horas le quieres dedicar, cómo lo quieres organizar, hasta dónde quieres crecer. . .

Resta decir que durante todo este proceso y lo que te queda lo más importante es tu actitud. Hay gente que dice que siendo positivo y teniendo una actitud abierta y flexible no te asegura el éxito, pero te puedo asegurar que lo contrario te garantiza que no lo vas a tener, ¡fijo!

Ten siempre presente tu objetivo, te ayudará a no salirte del camino y conseguir alcanzarlo.

Por Cristina López -  cristina@mentemprendedora.com

Publicado originalmente en Plan Emprendedor