Patentes, propiedad intelectual y desarrollo económico en Latinoamérica

propiedad intelectual, patentes, economía, abogados, protección legal, innovación

Es fundamental que Latinoamérica ofrezca un sistema de patentes eficaz que incentive su capacidad creativa y proteja luego el beneficio económico de sus invenciones

La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó unas semanas atrás la reforma más profunda al sistema de patentes que se hubiera intentando en los últimos 50 años. Fue un difícil triunfo de los grupos que representaban a las empresas de tecnología y servicios financieros contra el lobby de las empresas farmacéuticas y de los pequeños inventores. La discusión se trasladó ahora al Senado, que decidirá la versión final en las próximas semanas.

Esta discusión es especialmente relevante para América Latina donde en gran cantidad de los países existen numerosas dificultades para registrar una patente, y aún más, para poder defenderla con éxito ante la justicia. En la mayoría de indicadores de desarrollo económico, la cantidad de patentes generadas en un país es un reflejo claro de la capacidad de innovación, creación de riqueza y capital humano de esa nación.

Veamos algunos ejemplos. De acuerdo a la Oficina de Patentes de Estados Unidos, durante el 2006 en Chile se registraron 14 patentes referidas a innovaciones en productos o servicios, en Argentina 38, en Costa Rica 5 y en Perú 3. En comparación, en Corea del Sur se generaron 5908 patentes, en Taiwán 6360 y en Australia 1325. Brasil es el país de la región que mayor numero de innovaciones patentadas registro ese año, con 121.

Los grandes ejes del proyecto de ley en Estados Unidos se refieren al estándar sobre el cual se calculan los daños derivados de una violación de una patente, limitándolo únicamente al componente de la patente que se hubiera violado, y no al valor de todo el producto. Actualmente los daños y perjuicios se calculan en base al valor total del producto, aunque solo se haya violado un componente del mismo. Bajo esta nueva legislación, la justicia podría definir el valor del daño únicamente haciendo referencia a ese componente, y no al producto total. A su vez, se establecerán criterios más restrictivos respecto a la jurisdicción en dónde podrán presentarse reclamos judiciales y únicamente se podrán presentar reclamos ante la justicia de Estados Unidos, en aquellos casos que la violación de patente haya ocurrido en ese país.

Los principales promotores de la reforma se nuclearon alrededor de la Coalition for Patent Fairness, que representa, entre otras, a las grandes empresas tecnológicas como Google, Microsoft, IBM, Cysco System, y otras de servicios financieros como Capital One. Esta coalición estaba apoyada por una combinación bastante heterogénea de legisladores demócratas y republicanos. La reforma fue aprobada por 220 votos a favor y 175 en contra.

Del otro lado, la oposición fue liderada por el Professional Inventors Alliance, un grupo de pequeños inventores y desarrolladores, quienes sostienen que la conservación del actual sistema de patentes es el único camino para preservar el futuro tecnológico de los Estados Unidos. Estos entienden que la reforma favorece la violación de las patentes, reduciendo los costos asociados con dicho incumplimiento.

Las economías modernas y desarrolladas son las que entre otras cosas, ofrecen el mejor contexto jurídico y macroeconómico para la innovación y para la creación de nuevas empresas. Un sistema sólido de patentes es una de las condiciones básicas para que esto suceda. Es difícil promover la inversión en investigación y desarrollo, si por otra parte el Estado no garantiza la protección de los resultados de esa inversión. Las patentes son una herramienta fundamental para la protección de los derechos de propiedad intelectual, fundamental para el crecimiento y consolidación de las primeras economías del mundo.

Según un reciente estudio de la revista “The Economist”, basado en análisis realizado por el Instituto Global de la consultora McKinsey, los países en desarrollo no pueden mantener su competitividad únicamente basados en menores costos, sino que la innovación y la competencia son factores claves en el aumento de la productividad y generación de riqueza de las naciones.

Es fundamental que Latinoamérica ofrezca un sistemas de patentes eficaces que incentiven su capacidad creativa y proteja luego el beneficio económico de sus invenciones, si realmente queremos competir en la economia global.

Artículo original  de Ramon Lanus y Gabriel Zinny en  El Diario Exterior