Políticas públicas para un ecosistema emprendedor en América Latina

Esta es la segunda parte del Artículo “Ecosistema, emprendimiento y competitividad en América Latina”

El sólido apoyo institucional es parte del llamado “clima” adecuado para fomentar el emprendimiento, sobre todo aquél que ofrezca un componente de innovación y que genere valor añadido para una mejora de la capacidad industrial de los países.

El apoyo institucional para el desarrollo de negocios no es necesariamente una política de emprendimiento, pero la existencia de un marco adecuado significa que el ecosistema empresarial está presente o es relativamente fácil de desarrollar. Antes de discutir las implicaciones de política, veamos la relación entre emprendimiento y competitividad.

El emprendimiento es un tema muy amplio, y es difícil de definir como objetivo de política. Están en desarrollo esfuerzos teóricos para integrar emprendimiento con los modelos económicos. Las técnicas de cuantificación también están avanzando; por lo tanto en un futuro cercano, con mayor precisión, será posible pensar en el emprendimiento como una palanca directa del crecimiento económico.

emprender Panamá

Mientras tanto, los países están expandiendo los servicios de desarrollo empresarial a través de una combinación de financiamiento, innovación, y educación. Los bancos multilaterales y las agencias de desarrollo, por lo tanto, no pueden esperar a tener una teoría económica completa del emprendimiento para  ofrecer apoyo a las iniciativas públicas.

En este sentido, el concepto de ecosistema es útil, pero debe ser utilizado como una herramienta para identificar las áreas de mejora. Los componentes básicos de un ecosistema —innovación, empresarialidad y financiamiento— son condiciones necesarias para tener un entorno de emprendimiento. Los países deberían tener un inventario de los componentes del ecosistema, y diseñar agendas para mejorarlas.

Un ecosistema exitoso se compone de instituciones sólidas, y políticas y programas eficientes, todo lo cual depende de los antecedentes y de la historia. Por eso, mas que copiar la experiencia de Singapur en los pequeños países del Caribe, o de importar la experiencia del FINEP del Brasil o de CORFO de Chile a los países andinos, la mejor manera de avanzar es mirar lo que existe en la región y en el exterior, enfocándose no sólo en la agencias, sino también en los instrumentos y programas.

Tareas pendientes

- Los hacedores de política deben concentrarse en realizar intercambios de mejores prácticas de instrumentos y políticas, y en fortalecer instituciones.

- Los investigadores deben seguir trabajando en la integración del emprendimiento al marco teórico económico, mientras que al mismo tiempo deben mejorar el análisis cuantitativo y la medición.

- El sector privado debe promover el emprendimiento corporativo en las grandes empresas y las iniciativas de financiamiento en alianza con universidades locales y del exterior.

- Los bancos multilaterales deben ser facilitadores de ese proceso.

Finalmente, los diversos agentes deben saber que el emprendimiento ‘no es todo’. El emprendimiento crea valor a través de la exitosa comercialización de una idea. La economía emprendedora es la que aprende sistemáticamente a alterar y expandir la frontera de posibilidades de producción.

Artículo orginal publicado en Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem)