Apple y la propiedad industrial… ¡su secreto está en las patentes!

Patentes, propiedad industrial, ejemplo, Bufete Candanedo, Panamá

Contar con profesionales dedicados a la gestión legal de los intangibles es la clave del éxito de las empresas de EE.UU., según un estudio de Harvard sobre propiedad intelectual e industrial.

Patentes, propiedad industrial, ejemplo, Bufete Candanedo, Panamá

 

Una buena gestión de activos intangibles debe implicar a la alta dirección de la empresa en la toma de decisiones, dada la importancia de que quienes toman las decisiones entiendan las diferentes opciones estratégicas que pueden elegir al amparo de la legislación y sepan ponderar adecuadamente los costes y beneficios de cada una, apoyándose en sus abogados.

Las decisiones en materia de intangibles no se pueden delegar ciega e incondicionalmente en niveles inferiores de la asesoría jurídica puesto que no se reducen a meros actos de trámite (obtener títulos de propiedad exclusiva y accionar mecanismos judiciales para defenderlos contra intromisiones de terceros) sino que incluyen muchas variantes que tienen gran repercusión en el negocio (patentar versus guardar secreto; mantener exclusividad versus licenciar; prohibir versus colaborar; acogerse a la protección otorgada por la legislación de derechos de autor o a los mecanismos de protección de patentes, etcétera) cuya enjundia estratégica e impactos colaterales en función de la competitividad de la empresa deben ser cuidadosamente analizados.

La gestión de los activos de propiedad intelectual e industrial es una de las claves que explica el liderazgo mundial de las empresas innovadoras de EE.UU., según concluye el estudio Strategic Management of Intellectual Property−An Integrated Approach que han elaborado Felix Oberholzer−Gee (Harvard Business School) y William W. Fisher III (Harvard Law School) y que hoy presentan en la asociación Garrigues.

Estos expertos subrayan que la mala integración entre la estrategia de negocio y la legal hace perder a las empresas oportunidades para crear y explotar su propiedad intelectual e industrial. Más importante aún es la falta de un marco y lenguaje común que permitiría a ingenieros, abogados y directivos gestionar mejor los activos de propiedad industrial e intelectual. Este problema es más evidente en el caso de los directivos de las empresas europeas y españolas, cuenta Joao Miranda de Sousa, socio director del área de propiedad intelectual e industrial de Garrigues.

Los expertos de Harvard parten de dos constataciones: que según estudios estadísticos recientes, las empresas americanas cuyo activo principal son derechos de propiedad sobre bienes intangibles y cuyo modelo de negocio consiste en la explotación comercial de dichos bienes dan empleo directo a 27 millones de personas, suponen 19% del mercado laboral de EE.UU., generan 35% del PIB y representan 61% del total de los productos exportados.

El informe señala cinco maneras de extraer valor a un activo intangible, a pesar de que los directivos creen a menudo que sólo se puede suprimir la competencia, es decir, ejercitar el poder de mercado que permitirá subir precios. El resto de las posibilidades son vender los activos, licenciarlos, colaborar con otras empresas y donarlos.

Un ejemplo de las posibilidades de estas fórmulas es la historia de Apple, la compañía con más éxito en su sector a finales de la década de 1980. Su tecnología era superior y los precios más elevados, pero IBM bajó los precios, incrementó ventas y se convirtió en líder. En 2003, Apple sólo controlaba 1,9% del mercado.

Sin embargo, la propiedad industrial volvió a salvar a Apple, que lanzó al mercado el iPod y se benefició del debilitamiento de los derechos de la música grabada que siguió al auge del intercambio de archivos. Esta estrategia que Apple ha mantenido con el iPhone muestra la importancia de compartir activos.

Via  Entorno Inteligente