De empleado a emprendedor, una carrera de resistencia

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Hay dos cosas que tienen en común todos los emprendedores exitosos: han hecho las cosas a consciencia desde un principio y han sido buenos administradores

El paso de empleado a emprendedor no es una carrera de velocidad sino de resistencia; un proyecto a largo plazo que si se hace con sabiduría, paciencia e inteligencia dará sus frutos. Los comienzos siempre son difíciles y muchas veces mantener la empresa también lo es, pero es NUESTRA empresa, NUESTRO proyecto, NUESTRA creación.  Nadie dice que es fácil, muchos fracasan en el intento pero nadie se arrepiente de haberlo intentado. Hay que trabajar duro, pero sobre todo, hay que trabajar inteligentemente, dedicar los esfuerzos en las cosas realmente importantes.

No existe una fórmula mágica para triunfar en los negocios, porque depende de muchas variables.  Pero hay dos cosas que tienen en común todos los emprendedores que han tenido éxito: han hecho las cosas a consciencia y en orden desde un principio y todos han sido buenos administradores. Pasar de  empleado a empresario requiere de un cambio de mentalidad, empezar a pensar como empresario, lo que supone tener en cuenta una serie de aspectos, tanto legales como administrativos que son fundamentales para que la empresa tenga éxito.  Estos son algunos:

Todo en orden desde el principio

Cuánta verdad hay en el dicho “lo que bien empieza, bien acaba”. Cuando hablamos de un nuevo proyecto empresarial, es muy importante iniciar con todos los aspectos legales en orden: contratos, acuerdos entre accionistas, emisión de acciones, poderes, etc. porque esto garantiza que el negocio se desarrolle de forma ordenada desde el minuto uno.

¿Nos irá bien? ¿Cuándo veremos la plata?  Son preguntas que se hacen todos los nuevos emprendedores y muchos que ya tienen su empresa en marcha.  Mi consejo es que piensen desde el primer momento en que la empresa será rentable en un determinado plazo y que en ese momento podría ser atractiva para un inversionista que busque inyectar capital o incluso comprar la empresa.

Ya sea una inversión parcial para inyectar capital o una venta completa de la empresa, tener todos los documentos en orden es una prioridad. Pero también a la hora de buscar financiamiento a través de un banco o con un inversionista es esencial que todos los aspectos legales, contables y fiscales estén en orden.

Es muy común que muchas Pymes tengan sus asuntos legales en desorden, acciones sin emitir, poderes desactualizados, pactos sociales inapropiados, acuerdos de accionistas poco prácticos.  Todo esto se traduce en conflicto entre los socios, con los inversionistas, con el banco, con los proveedores y empleados.

Elegir la sociedad que más nos conviene

Es importante saber qué tipo de sociedad es más conveniente para el tipo de actividad que se va a realizar, ya que una sociedad anónima o una sociedad civil no tiene las mismas consecuencias legales, ni opera de la misma manera.

Una sociedad anónima tiene acciones y una sociedad civil, cuotas de participación; las sociedades anónimas se usan más para actividades comerciales o industriales, mientras que las civiles sirven más para el ejercicio de una profesión. Tomar una buena decisión al inicio nos da la oportunidad de que nuestra empresa crezca de manera correcta.

Proteger nuestra idea de negocio

Otro aspecto relevante es la propiedad intelectual. Muchos empresarios dejan este asunto para el final y piensan que no tiene importancia. Están absolutamente equivocados. No hay nada más importante que proteger correctamente la idea del negocio, ya sea a través de una marca o de un derecho de autor.

La marca y los derechos de actor valen dinero; son los llamados activos intangibles, que aunque no se pueden ver ni tocar tienen un alto valor económico y se pueden rentabilizar.  Por eso es importante dejar claro que esa idea, ese producto nos pertenece.

La propiedad intelectual es uno de los aspectos más importantes cuando un empresario necesita recibir nuevas inversiones, especialmente cuando se trata de “ángeles inversionistas” o los también llamados “inversionistas cualificados”.  Lo primero que pregunta un inversionista antes de poner un solo dólar es si el empresario tiene derechos sobre la marca o si existen derechos intelectuales sobre un producto o servicio.  Si estos aspectos no están claros y en orden, es muy difícil que un inversionista se plantee siquiera participar en la empresa.

En Panamá se solicitan más de 4,000 marcas nuevas en la Dirección General de la Propiedad Intelectual, lo que en Panamá si existe el interés de proteger los derechos intelectuales de las empresas. Registrar de manera adecuada una marca permite comercializarla, convertirla en una franquicia y otorgar una licencia de uso entre otras muchas cosas.

Avisos de operación

Dependiendo de la estructura organizativa de la empresa, puede que sea necesario pedir un “aviso de operación”, que es un documento que comunica a las autoridades competentes, como el Ministerio de Comercio e Industria, el Municipio y a la Dirección General de Ingresos que una entidad jurídica está iniciando operaciones.

En Panamá se solicitan al año alrededor de 28,000 avisos de operaciones generando más de 98,000 nuevos empleos al año. Obtener el aviso de operación es un trámite esencial para iniciar una empresa cumpliendo con la ley desde el principio.

Tan importante como una idea innovadora, es tener claros estos aspectos legales y administrativos, porque resultarán muy útiles para evitarnos dolores de cabeza en el futuro.

Por: Rolando Candanedo Deneken